Colombia tiene escritoras

¿Qué libros escritos por mujeres tiene en su biblioteca personal? ¿Qué libros escritos por mujeres ha leído en el último año? ¿Qué libros escritos por mujeres colombianas ha leído en el último año? Si la respuesta es que no muchos o que ninguno, no significa que usted en particular sea machista y que tenga que ser tachado de alguna otra cosa. No, más bien, que la cultura en la que usted ha crecido sí es machista y que es posible que, por ejemplo, sus profesores de Español o las librerías a las que va a gastar su dinero no hayan tenido en cuenta a la literatura escrita por mujeres para la estructuración de los programas académicos o para los tratos comerciales con editoriales. Es decir que, a usted le han cerrado los ojos frente a un vasto mundo literario que no es minoritario, como se piensa comúnmente y, en últimas,  lo han dejado sin posibilidad de elección.

¿Por qué son importantes estas preguntas? El debate en torno al evento principal del Año Colombia-Francia se ha tomado los párrafos e imágenes ciertos medios que no necesariamente tienen que ver con la literatura o la alta cultura: programas radiales de variedades, periódicos regionales, redes sociales. ¿Qué fue lo que pasó? El Año Colombia-Francia permite, de manera supuesta, una serie de intercambios culturales entre esos dos países. Sin embargo, al evento principal de ese programa solo se invitó a escritores hombres a que participaran. Así pues, las escritoras colombianas, en especial Fernanda Trías, Carolina Sanín, Yolanda Reyes, y muchos otros personajes ligados al mundo de la cultura han levantado su voz de protesta.

Estos argumentos, es claro, remiten a la pereza, a la falta de criterio, y no deberían tenerse en cuenta.

Los periodistas y comentaristas más conservadores, por supuesto, también se han expresado. Por ejemplo, han dicho que en cuestiones políticas sí es necesario que existan cuotas importantes de mujeres, pero que en el arte es distinto porque la cuestión se debería basar en los méritos, en el talento, y dicen esos periodistas, en ocasiones un grupo minoritario no tiene los méritos suficientes.

El Ministerio de Cultura ha sostenido igualmente argumentos de logística. Por ejemplo, ha dicho que para el momento del evento no había ninguna escritora en París, o que a Héctor Abad Faciolince lo entrevistaron, en el marco del evento, un grupo nutrido de periodistas mujeres, y que eso ya subsana la cuestión de género. Estos argumentos, es claro, remiten a la pereza, a la falta de criterio, y no deberían tenerse en cuenta.

Por el contrario, en Serifa también nos expresamos en contra de la violencia y la exclusión. Las mujeres no son un grupo minoritario; de hecho, solo por citar un dato menor, pero que parece necesario en este momento en el que otros argumentos no se entienden o no se quieren escuchar, para 2016 el número de mujeres en Colombia era de 24 708 400, y el de hombres de 23 495 019. Ya solo este dato contradice cualquier razón subsiguiente: si no se trata de una minoría, y si vivimos en una época en el que las editoriales se esfuerzan por publicar cada vez más mujeres en oposición a la discriminación y a la exclusión histórica, es claro que de entre todas las mujeres escritoras que tiene Colombia (y de las cuales la revista Arcadia, por ejemplo, publicó una lista bastante actualizada y un manifiesto firmado por las escritoras sobre el tema) debe haber también bastantes que cumplan los requisitos y que sean idóneas para comentar su oficio y su visión de mundo en un evento sobre literatura.

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